Espacio de etología y educación

Mitos y leyendas del comportamiento canino

En el comportamiento canino existen ciertos mitos y leyendas que están extendidos en la sociedad.

Muchos de estos mitos parten del desconocimiento aprendido o de la falta real y contrastada de información.

Mitos y leyendas del comportamiento canino

Refregar hocico del perro en la orina cuando lo hace en casa

Cuando el perro orina en casa, lo hace porque no ha aprendido correctamente a no hacerlo.

Refregando el hocico el perro aprende que con olor a orina su guía se enfada. No entiende que la orina es suya y que el enfado es porque lo ha hecho dentro de casa.

Con este gesto el perro aprende a orinar cuando está sólo empeorando el vínculo y la relación con su guía.

Someter al cachorro

La sumisión es un comportamiento que el perro realiza de forma natural para disminuir la tensión del momento, bien sea con el propietario o con otros perros. Erróneamente esta sumisión es confundida por el propietario con el sentimiento de culpa, y así el propietario afirma: él sabe que lo ha hecho mal. Cuando la realidad es otra: él sabe que estás enfadado, pero no por qué.

Al someter al perro de forma artificial creamos un sentimiento de miedo. Podemos conseguir que se quede quieto con fuerza, pero el perro no está aprendiendo nada más que a estarse quieto (no conseguiremos que no realice el comportamiento por el que lo estábamos sometiendo).

El perro debe saber quién es el jefe de la manada

Se ha visto que los perros no crean jerarquía con sus propietarios. Sí existe jerarquía entre los perros de una misma casa.

Antiguamente se asociaba la agresividad al propietario con un problema de dominancia, y se afirmaba que el perro no sabía quién era el líder de la manada. Hoy en día se sabe que dicha agresividad hacia el propietario se debe, en su mayor parte a la frustración que desencadena un ambiente poco predecible y a la sensación de falta de control que ello conlleva.

Actúa por venganza

La venganza, los celos…son sentimientos puramente humanos. El perro puede realizar estos comportamientos porque padece ansiedad por separación o puede deberse a un exceso de actividad por falta de estimulación. Pero en ningún caso está actuando de forma deliberada para enfadar al propietario o porque siente que se ha cometido una injusticia con él.

Los cachorros no deben relacionarse con otros perros hasta que se hayan puesto todas las vacunas

Los perros son más capaces de formar nuevas relaciones con miembros de su especie y otras y de adaptarse a los estímulos del entorno durante su periodo de sociabilización, que suele ser entre las 4 y las 14 semanas de edad. Durante este periodo, los cachorros comienzan a mostrar sobresalto ante el ruido y movimientos repentinos y comienzan a adoptar posturas corporales que demuestran el miedo. Los cachorros que no se sociabilizan no aprenden  a distinguir las cosas que son realmente peligrosas de las que no. Estos cachorros  son más  propensos a tener un miedo cada vez mayor a entornos, gente y objetos nuevos. Una sociabilización adecuada durante este periodo es vital para fomentar la tolerancia de los perros hacia gente y animales desconocidos y a que pierda el miedo a nuevos entornos y situaciones.

 

Fuentes:

GrETCA (Grupo de Especialidad de Etología Clínica de Avepa),

TheYellowPet

 

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