Espacio de etología y educación

El estrés postvacacional canino

El estrés postvacacional canino por José Luis Abad

¿Habéis notado que tras un periodo de vacaciones vuestro perro se comporta de forma extraña e inadecuada? ¿Has vuelto a casa del trabajo tras ese periodo y habéis encontrado algo roto, que el perro haya hecho sus necesidades o signos de que haya babeado? ¿Cuándo os estáis arreglado para ir a trabajar tras ese periodo vuestro perro se muestra algo nervioso y ladra cuando salís de casa? Si notáis este tipo de síntomas, es muy probable que vuestro perro esté padeciendo lo que se llama el síndrome de estrés postvacacional canino.

En qué consiste el estrés postvacacional canino

Partimos de la base de que tenemos un perro que tiene un comportamiento normal en casa, es decir, gestiona bien las situaciones de soledad sin ningún problema. Pasamos un periodo de vacaciones con él, que entiendo que debe ser un periodo no menor de dos semanas a veinte días, y es después de este periodo, al volver a la rutina habitual para nosotros de entradas y salidas de casa cuando empieza el problema.

Se trata de una regresión del animal en su gestión y normalización de la situación anterior al periodo vacacional, o sea, que cuando vuelve esta situación, el perro se encuentra perdido y sin recursos emocionales y cognitivos para encauzarla y se convierte en nueva para él.

Antes del periodo vacacional el esquema es: me quedo solo por tanto me quedo tranquilo.

Después del periodo vacacional el nuevo esquema es: me quedo solo, por tanto no se lo qué hacer y me siento mal ya que no está mi guía y no me ubico en esta nueva situación.

Cómo solucionar el estrés postvacacional canino

Ante todo tranquilidad. Lo normal es que este periodo dure un tiempo porque el perro, en sus redes cognitivas, ya ha gestionado favorablemente esta situación y vuelve a su status quo anterior. Todo solucionado.

Pero claro, como digo siempre en mis artículos, cada perro es un mundo y no podemos temporizar este tipo de desviaciones sino analizar a nuestro perro de forma individual sin caer en tópicos. Digo no caer en tópicos porque en seguida, los guías piensan en la temida ansiedad por separación o el hiperapego (que son cosas distintas), que aunque puede estar algo relacionado no tiene por qué ser estrictamente así.

La idea más sana, es que nuestro perro debe poder seguir gestionando esas situaciones de forma normalizada, y esto viene provocado por un exceso de atención que muchas veces es inevitable, ya que queremos pasar todo el tiempo posible con nuestro amigo y colmarlo de mimos y caricias. Tiene que haber tiempo para todo, para las caricias y también para que el animal asocie nuestra presencia en la casa con periodos de tranquilidad y de hacer cosas por él mismo sin tener la necesidad continua de demandar nuestro contacto y nuestra presencia.

La asociación positiva siguiente: “me quedo solo y aparece un Kong relleno de chuches”, es muy socorrida en estos casos. Yo personalmente, he atravesado un periodo muy continuado en casa trabajando y Taka (que por determinadas circunstancias de la vida y de sobreprotección por mi parte es una perra con hiperapego hacia mi) buscaba constantemente estar en la misma estancia que yo. Lo que hice fue habituarla a estar sola en otro lugar de la casa, y hacerle ver que es muy saludable para ella mentalmente y emocionalmente estar sola sin necesidad de estar metiendo su hocico en mi teclado. Con esta habituación ganamos mucho terreno si está bien construida antes de este periodo vacacional.

Como todo, hay que analizar cuáles son los síntomas del perro cuando queremos dejarlo solo, y no debemos dejar que una pequeña alteración en el animal llegue a producir lo descrito en el primer párrafo del artículo.

Es muy bonito estar acariciando, besando y hablando a nuestro perro, pero la realidad es que también pasa tiempo solo, y hay que trabajar que en ese tiempo, tengamos a un perro feliz en su soledad y tranquilo, es decir, tenemos que enseñarle al perro que hay situaciones en las no tiene que hacer nada, simplemente estar relajado.

No hay duda que una buena rutina de paseos y una vida saludable con ejercicio, ayudan muchísimo y son verdaderamente fundamentales sobre todo en algunas razas.

Estad atentos porque próximamente veremos lo que es la ansiedad por separación y el hiperapego, temas distintos pero relacionados en un sentido.

“Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de tu alma permanecerá dormida”.

(Anatole France)

Jose Luis Abad Gambero es educador y adiestrador canino. Desde el 2015 lleva realizando intervenciones en conductas indeseadas (agresividad, miedo, estrés, ansidedad). Formado en Educan y con formación complementaria en programas de reducción de estrés canino por Gedva .

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